Rosalía Sánchez | Berlín

Hasta ahora se vienen utilizando técnicas de destilación y ósmosis para convertir en agua potable el agua del mar, pero resulta muy caro, entre tres y diez kilovatios por hora por cada metro cúbico de agua dulce que se obtiene, lo que hace inaccesible el sistema allí donde más se necesita, donde el agua es una cuestión de supervivencia. De ahí la importancia del nuevo proceso desarrollado por el Instituto de Tecnología de Alemania (KIT), una prensa de polímeros de bajo coste por la que ya se han interesado varias empresas.

El método desarrollado por Manfred Wilhelm y Johannes Höpfner en este instituto con sede en Karlsruhe, en el land de Baden-Württemberg, ha conseguido ya reducir en más de un tercio el contenido de sal del agua del mar, que contiene unos 35 gramos de cloruro de sodio por litro. “Nos servimos de un hidrogel que contiene partículas super absorbentes que funcionan como filtros. La sal se adhiere a ellas y va siendo eliminada. Ahora estamos volcados en el perfeccionamiento de ese gel y en la optimización del proceso de partículas”, explica Johannes Höpfner, convencido de que este sistema permitirá pronto acceso al agua potable a zonas económica y sanitariamente marginadas. “Con acceso libre y barato al agua potable cambiaría el mapa geopolítico del mundo, tal y como lo conocemos hoy”.

Las partículas súper absorbentes a las que se refiere son similares a las que usa la industria en la fabricación de pañales para bebés. Se utiliza un hidrogel con base en ácido acrílico, compuesto por polímeros con densidad de carga alta, lo que permite separar la sal del agua, enlazados en forma de bolitas que se hinchan en el líquido y son capaces de absorber 100 veces su masa.

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