Los últimos accidentes ferroviarios demostraron que el servicio de trenes necesita un cambio urgente. En dos días de la última semana tres formaciones de la línea Mitre descarrilaron y en los próximos días se cumplen seis meses de la tragedia de Once, en la que murieron 51 personas.

En busca de una solución, la nueva potencia económica quiere participar del plan de rescate. Los bancos chinos le ofrecen al país préstamos con condiciones con las cuales las tradicionales agencias internacionales no pueden competir. En los últimos años las empresas chinas han ganado experiencia construyendo vías en todo el mundo. Sin embargo, los antecedentes en accidentes ferroviarios del país asiático pueden ser razón para preocuparse.

La red ferroviaria china. Hay que decirlo: el sistema de trenes de China se encuentra entre los más extensos y modernos del mundo y también es el que más rápido se está expandiendo. China, el cuarto país en cuanto a superficie, cuenta con alrededor de 100.000 km de vías, la gran mayoría de las cuales fueron construidas después del establecimiento de la República Popular en 1949. Según el Banco Mundial, esa extensión alcanzará los 120.000 km en el año 2020.

Se proyecta que más o menos el 10% de esas vías serán líneas de alta velocidad. Ya hoy se destaca la recientemente estrenada línea entre Beijing y Shanghái, que redujo de diez horas a cuatro el viaje entre las principales ciudades de ese país. Shanghái también cuenta con un tren de levitación magnética, que vuela del centro de la ciudad al aeropuerto internacional en Pudong a 430km/h.

La red argentina, de acuerdo a la Subsecretaría de Transporte Ferroviario, suma los 47.059 km de rieles. La diferencia no es sorpresa – la Argentina es un país mucho más chico – pero más interesante resulta la tendencia. Nuestra red mantiene casi la misma extensión que tenía en 1945 y el kilometraje en operación es sólo una fracción de lo que fue en ese entonces. La Argentina tampoco cuenta con ningún tren de alta velocidad o levitación magnética.

Latentes debilidades. En Argentina, la tragedia de Once también fue tan sólo la más reciente en una serie de accidentes que en los últimos dos años incluyen el de Año Nuevo en Palermo, el de San Miguel, el de Lezama, el de Lomas de Zamora, los dos de Flores, y el de San Luis, además de los tres descarrilamientos del Mitre esta semana. No obstante, ni un país como China, con trenes voladores, es inmune a la tragedia.

Hace un año, el 23 de julio del 2011, cerca de la ciudad costeña de Wenzhou, un tren de alta velocidad impactó con otro que estaba detenido sobre un viaducto. Cuatro vagones cayeron del puente, y 40 personas fallecieron. La investigación posterior reveló que una falla en el sistema de señalización resultó en que no se haya detectado la presencia del tren detenido.

Al igual que con la tragedia de Once, la respuesta del gobierno fue considerada desastrosa. En ese caso se ordenó que se entierren los vagones en el sitio del accidente, lo cual según el portavoz Wang Yongping  fue para facilitar las operaciones de recate, los cuales duraron tan solo un día. Varias horas después de declarada la cesación de los esfuerzos de rescate fue hallada con vida una beba de dos años.

Cinco días después del choque en Wenzhou, un subte de la línea 10 de Shanghái cambió inexplicadamente de rieles, viajando una corta distancia en la dirección contraria. El evento no pasó a mayores, pero menos de dos meses después y en la misma línea 10, otra falla del sistema de señalización resultó en un choque entre dos subtes: no hubieron muertes pero si 270 heridos.

Respuestas.Los dos accidentes en rápida sucesión, sumados a otros escándalos recientes, llevaron a mucha gente a preguntarse si las autoridades no estaban sacrificando la seguridad de los ciudadanos en su afán por desarrollar rápidamente la red ferroviaria.

Ya en marzo del 2011, antes del accidente de Wenzhou, el ministro de ferrocarriles Liu Zhijun había sido removido de su puesto por “serias violaciones disciplinarias” (embolsar ilegalmente 152 millones de dólares), y posteriormente fue expulsado del Partido Comunista. Su ingeniero jefe, Zhang Shuguang, conocido como “el padre de los ferrocarriles de alta velocidad en China”, también fue removido e investigado por tener en cuentas extranjeras hasta 2.800 millones de dólares según la agencia oficial Xinhua.

El accidente no hizo más que alimentar el enojo público y la desconfianza para con  las autoridades, y obligó al gobierno a lanzar una investigación para identificar a los responsables de la tragedia. El informe fue publicado en diciembre y 54 funcionarios fueron involucrados con distintos niveles de culpabilidad. El ex ministro Liu, el Ing. Zhang, y Ma Cheng, presidente de la junta de la empresa que fabricó el sistema de señalización, fueron nombrados como los principales culpables.

Fuente leer más: http://www.perfil.com/contenidos/2012/08/11/noticia_0026.html

Anuncios