A pesar de que el 18 de diciembre se sancionó por unanimidad una ley que los protege, en la última semana del mes, inspectores porteños le pusieron la faja a la Casa Víctor Jara, por tener gente bailando, y a la “Casa (sic)

En diciembre último se aprobó la Ley de Centros Culturales en la Legislatura porteña pero las persecuciones no cesaron. Durante la última semana de 2014, inspectores del gobierno de la Ciudad clausuraron otros dos espacios artísticos, con los que llegaron a la cifra de al menos 65 centros culturales clausurados a lo largo del año pasado, sobre los 200 que existen en Capital Federal.

Apenas pasada la primera hora del sábado 27 de diciembre, arribaron a la Casa Víctor Jara tres inspectores de la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad (AGC), cuando en ese espacio de Parque Patricios se realizaba el festival de cierre del año, con música en vivo y exposiciones artísticas. Los recién llegados inspeccionaron desde las salidas de emergencia hasta las consolas, todo estaba al día. Y sin embargo el final fue el imaginado: clausura. El motivo: en el local había gente bailando.filosofos_griego

Dijeron que esa era la causa principal, que había cuatro o cinco personas bailando, mientras tocaba una banda –afirmó a Tiempo Argentino Jerónimo Bonadeo, de la Casa–. Después agregaron que necesitamos un plan de evacuación, pero estaban desinformados. La Ley de Teatros Independientes divide por categorías. La nuestra, menor a 120 personas, exime de estar obligados a tener un plan de evacuación.” Al no haber marco legal para centros culturales, tienen habilitación provisoria de teatro independiente. Por norma, pueden funcionar hasta tener la habilitación definitiva con una inspección general que nunca llegó.

Con trece meses de vida, esta fue la segunda clausura para la Casa Víctor Jara. Sumadas la multa anterior y la actual, calculan que deberán abonar unos 30 mil pesos, lo que les representa tres meses de alquiler. El motivo no fue una excepción: el espacio cultural La Quince, en Villa Crespo, sufrió tres clausuras en un mes y medio, a mitad de 2014, y la última también fue por personas bailando.

El Teatro El Perro (Bonpland 800) estaba en plena función el 13 de noviembre cuando lo clausuraron por tercera vez. Tres días antes les habían levantado el segundo cierre. En esta ocasión, los argumentos (que quedaron filmados y subidos a YouTube) fueron las medidas de la puerta –2,5 centímetros menos que los permitidos–, y que el límite del lugar era 50 personas, mientras esa noche había 57. Pero esos siete de diferencia eran los técnicos y los actores en escena… Finalmente reabrieron el 13 de diciembre: “Nos pusieron una multa absurda y arbitraria de 150 mil pesos que será apelada en justicia“, remarcó a este diario Diego Mauriño, titular del lugar.

La seguidilla continúa. La última semana de diciembre fue clausurada “Casa (sic)” en Floresta, por un supuesto plan de evacuación falso, a pesar de que les demostraban que lo habían hecho de forma legal. El 12 de diciembre le sucedió lo mismo al Salón Pueyrredón, en Santa Fe al 4500.

Mientras esperan la reglamentación de la Ley de Centros Culturales, aprobada por unanimidad y que necesita audiencia y doble sanción, los espacios sufren las inspecciones extorsivas, pero también la avanzada inmobiliaria: el Teatro El Búho-Espacio Cultural, abierto en 2003 en el barrio de Monserrat, acaba de cerrar sus puertas porque los dueños del local decidieron vender la propiedad.

Los espacios autogestivos, que llevan a cabo la verdadera descentralización de la cultura en los barrios, alquilando, sin acceso a créditos blandos, continúan con denominaciones erróneas, obligados a promocionarse en silencio. En un texto subido a Facebook, Mauriño enfatiza: “Los directores de espacios pequeños estamos paranoicos”, y concluye: “Un amigo me saluda y me dice ‘¿Cómo va, Don Quijote?’ Y yo le respondo ‘No son molinos de viento, son inspectores’.”

El primo, en Vicente López

La clausura de actividades culturales no es sólo potestad de un Macri. Cruzando la General Paz, el primo de Mauricio, Jorge Macri, intendente de Vicente López, ya lleva varias acciones similares. Prohibió un festival popular por el aniversario del 25 de Mayo, hizo lo mismo con el acto por el 9 de Julio, argumentando “ruidos molestos”, y también canceló la realización del Paseo cultural García Lorca. Siguió con el cierre del Centro Cultural de la Costa y clausuró el Club Villa Pearson de Florida, y dos veces en un mes (noviembre de 2013) el centro cultural La hora de los pueblos, en Munro, cuyo responsable era el jefe de la ANSES de esa localidad.

En este marco, a fines de noviembre se realizó el Primer Encuentro de la Cultura Popular en Vicente López, bajo la consigna La Cultura en Vilo no se clausura. Poco antes, en septiembre, la municipalidad de Vicente López había caído con sus inspectores en el emblemático Centro Cultural Tiempo Modernos, a metros de la estación Aristóbulo del Valle de Florida Este. “Por problemas de seguridad e higiene” clausuraron por 20 días a este sitio que lleva como lema “un espacio por la imaginación y la esperanza”.

 

Lo que establece la flamante norma

La ley de Centros Culturales, que se buscaba sancionar desde 2010, se aprobó finalmente por unanimidad en diciembre pasado. Permite espectáculos, baile, música, además de “cualquier actividad de carácter formativa”. Incorpora la figura de los centros culturales dentro del Código de Habilitación y modifica el Régimen de Planeamiento Urbano local, lo que requiere una audiencia pública y una posterior segunda sanción en el recinto este año. Es decir, los espacios deben esperar aún para que se efectivicen los cambios. Y se reglamenten. La norma establece una clasificación en cuatro categorías: “Clase A” (hasta 150 personas); “Clase B” (de 151 a 300 personas); “Clase C” (desde 301 hasta 500 personas) y “Clase D” (que superen las 500 personas)

Fuente http://www.infonews.com/2015/01/06/sociedad-179836-el-ano-de-la-cultura-clausurada-en-2014-la-gestion-pro-cerro-al-menos-65-espacios.php

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